Generando bioenergía con los restos del tabaco


Francisco Cuadros Blázquez, catedrático de Física Aplicada en la UEx y colaborador de la Cátedra Telefónica de la UEx «Tecnologías Aplicadas a la Eficiencia Energética» lidera este innovador proyecto.

El tabaco, que se cultiva abundantemente en el norte de Cáceres,  y que siempre va ligado a los efectos adictivos y nocivos para la salud, puede convertirse también en un ingrediente de productos cosméticos o en bioenergía, por ejemplo.

En esta tarea está inmerso el grupo de investigación de la Escuela de Ingenierías Industriales de la Universidad de Extremadura (UEx) liderado por el profesor Francisco Cuadros Blázquez. Los alumnos Almudena González González y Francisco Cuadros Salcedo lo acompañan en el proyecto.

Durante la última década, el laboratorio de este profesor ha llevado a cabo numerosos experimentos dedicados a biometanizar residuos de industrias agroalimentarias y de cultivos como el tabaco.

«Para cada residuo que queremos tratar, determinamos cuáles son las condiciones óptimas y se controlan los parámetros físico-químicos», manifiesta Almudena González.

Los buenos resultados ya están aquí

Acaban de crear la empresa Metanogenia S.L., la cual permitirá comercializar la tecnología desarrollada y diseñar instalaciones a escala industrial.

Actualmente, uno de sus proyectos más llamativo es la puesta en marcha de una biorrefinería para el tabaco en la zona de La Vera, que le daría una salida rentable a este cultivo que peligrará cuando las subvenciones de Europa desaparezcan.

«Ahora tenemos unas 12.000 hectáreas de tabaco en el norte de Cáceres. Si se cumplen las previsiones para 2013 de la PAC (Política Agrícola Común), se reducirán a, como mucho, 7.000 hectáreas. El problema es gordísimo», explica el profesor Cuadros.

La biorrefinería se ubicaría en el término de Aldeanueva de la Vera, concretamente en la finca Mesillas (1.300 hectáreas), de propiedad municipal.  Se espera que en el plazo máximo de un año y medio se ponga la primera piedra. La inversión supone alrededor de cinco o seis millones de euros.

¿Cómo funciona esta biorrefinería?

«Se trata de una planta para extraer todos los componentes que tiene el tabaco, que son muy buenos. Contiene proteínas de alto valor añadido y lipoides que tienen un importante mercado en el sector de la cosmética y para medicinas. El tabaco lleva, igualmente, azúcar, que mediante el proceso de fermentación se convierte en alcohol que se dirige a un motor y genera electricidad. Tenemos esos tres componentes, pero, además, en ese proceso de extracción nos queda un residuo verdoso que mediante la biometanización se convierte en biogás, que tiene los mismos usos que el gas natural»

Con lo que queda del tabaco, los residuos, entra en juego la labor fundamental del laboratorio de la UEx.

«Nuestro empeño es generar biogás mediante la digestión anaerobia de la materia orgánica. La digestión anaerobia es un proceso de la naturaleza, es el fenómeno de putrefacción natural de la materia orgánica. Lo que pasa es que la naturaleza tarda en putrefactar la materia 15 o 20 años; nosotros lo que hacemos es acelerar ese proceso: sometemos a las bacterias a una temperatura, humedad y pH adecuados, logramos una características físico-químicas para que se desarrollen en un ambiente apropiado y se coman la materia orgánica para generar biogás. Son tecnologías cerradas porque hay ausencia de oxígeno, con lo cual no produce olores. El biogás es una mezcla de metano (que es el componente del gas natural que viene por los gaseoductos) y dióxido de carbono. El dióxido no tiene poder calorífico, este está en el metano. El biogás es susceptible de ser quemado y producir calor como cualquier combustible al igual que también puede generar electricidad».

Una vez sacado el biogás, hay todavía un proceso más de aprovechamiento.

«Al final te queda un residuo que, después de la decantación, se convierte en agua sucia que la ley te permite usar para el riego y así recuperas el 60% del agua inicial; la fracción sólida que queda es un enmendante agrícola que se puede usar como abono en la propia finca de Mesillas».

Cuadros indica que el tabaco es muy apropiado para este proceso por varias razones:

«Buscábamos un cultivo que fuera bien conocido y este lo es por los agricultores extremeños del norte de Cáceres; también que tuviera gran rentabilidad y, en este caso, cada hectárea cultivada produce 135 toneladas al año de tabaco fresco, esto es porque la planta tiene la propiedad de que le puedes hacer una media de cuatro cortes al año y vuelve a remontar».

FUENTE: Hoy.es

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